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Síntomas de ansiedad y nervios: Variedad, Tipología y Tratamiento

Ansiedad y nervios ¿qué son?

Son síntomas de ansiedad y nervios: la tensión muscular, la palidez, el aumento de la temperatura corporal, sudor, mareo, opresión torácica, dolor en el estómago y cefalea tensional, entre otros. La ansiedad, los nervios y, en definitiva, la reacción de estrés es un mecanismo natural que todos experimentamos en mayor o menor medida en situaciones en las que nos sentimos amenazados por algún peligro, ya sea real o imaginario y que hace que nuestro organismo cambie sus funciones para poder enfrentar dicho peligro.

Todos en algún momento de nuestra vida hemos experimentado una ansiedad transitoria como consecuencia de algún evento estresante. Sin embargo en un trastorno de ansiedad los síntomas se prolongan en el tiempo (meses, incluso años), interfieren en la vida cotidiana y producen malestar significativo en la persona que lo sufre.

Los síntomas de la ansiedad y nervios tienden a manifestarse de manera gradual. En este sentido, la persona que los sufre puede sentir desde un padecimiento leve hasta un sufrimiento extremo e incapacitante.

Gravedad de los síntomas de ansiedad y nervios

Existen 3 variaciones bien diferenciadas para clasificar la gravedad de los síntomas de la ansiedad:

Ansiedad leve

Los síntomas de ansiedad leves apenas tienen impacto sobre el comportamiento de la persona que los sufre. Podríamos decir que se trata de una “ansiedad sana”, lo que llamamos estrés positivo o “eustrés” que no desembocará en las típicas conductas de evitación que tienden a cronificar el problema. En este sentido la persona sigue teniendo la fortaleza de enfrentarse a las situaciones a pesar de sentir malestar en algunos momentos.

Ansiedad media

Los síntomas de ansiedad de esta variedad ejercen una influencia mayor en la vida de la persona que los sufre. El grado de incomodidad ante determinadas situaciones es cada vez más acusado y como consecuencia comienza a realizar conductas de evitación. Aún le resultará posible enfrentarse a las situaciones que despiertan su ansiedad pero lo hará con un grado de sufrimiento muy elevado.

Ansiedad grave

Los síntomas de ansiedad graves tienen un gran impacto sobre la vida de la persona que los sufre. Se produce una gran evitación  de aquellas situaciones que despiertan su ansiedad, llegando a producirse el riesgo de sufrir crisis de angustia o ataques de pánico cada vez que tenga que enfrentarse a este tipo de situaciones.

En ocasiones llega a producirse ansiedad por los propios síntomas de la ansiedad, algo así como un “miedo al miedo”. En este sentido la persona manifiesta una hipervigilancia ante cualquier alteración fisiológica que le recuerde a la ansiedad, como por ejemplo el incremento del ritmo cardíaco ante un determinado esfuerzo físico. Todo esto desemboca en una evitación y aislamiento cada vez mayores con el objetivo de que estos síntomas no se manifiesten de manera alguna.

¿Cuales son los síntomas de ansiedad?

Podemos hablar de una triple clasificación de los signos y síntomas de la ansiedad, dependiendo de si son fisiológicos, conductuales o cognitivos.

Síntomas de ansiedad fisiológicos

Los síntomas de ansiedad fisiológicos están relacionados con cualquier alteración que se produce en nuestro cuerpo como consecuencia de la ansiedad.

Los síntomas fisiológicos más habituales son: ritmo cardíaco elevado, palpitaciones, vértigo, dificultad para respirar, cefaleas, nauseas (los síntomas de ansiedad y nervios en el estómago suelen ser comunes), dolor en el pecho, problemas de digestión, hiperventilación, falta de aire, temblores, sudoración.

Ante estados de ansiedad muy elevados en los cuales hay una gran alteración neurológica, se pueden producir también alteraciones del sueño y de la respuesta sexual.

Síntomas de ansiedad conductuales

Estos síntomas hacen referencia a la alteración observable de la conducta y el comportamiento de la persona como consecuencia de la ansiedad.

En este sentido podemos hablar de un estado de alerta e hipervigilancia, dificultad para actuar o para permanecer en reposo, inquietud motora, impulsividad.

Los cambios en el lenguaje corporal también se hacen patentes: cambios en el tono de la voz, expresión facial de asombro o duda, tensión de mandíbulas, movimientos torpes de las extremidades, etc.

A la hora de socializar también se producen unos síntomas conductuales muy característicos: dificultades para seguir una conversación, quedarse en blanco a la hora de preguntar o responder, incapacidad para expresar sus propias opiniones, temor excesivo ante posibles conflictos, etc.

Síntomas de ansiedad cognitivos

Este tipo de síntomas no suelen ser observables pero se experimentan con un gran grado de sufrimiento por parte de la persona que los padece. Son síntomas y no signos, por lo que forman parte de lo interno de la persona.

Suelen ser muy comunes los problemas de atención, concentración y memoria, aumento de los despistes y olvidos, excesiva preocupación, pensamientos distorsionados, incremento de las dudas, sensación de confusión, rumiación constante, tendencia al recuerdo de acontecimientos negativos, interpretaciones inadecuadas, incremento de las sospechas y recelos, susceptibilidad, inseguridad, sensación de vacío, temor a perder el control, dificultad para tomar decisiones, etc.

Tratamiento para los síntomas de ansiedad y nervios

A la hora de tratar lo síntomas de la ansiedad, existe una gran variedad de opciones que por sí solas o combinadas (dependiendo de la gravedad del trastorno) pueden ejercer un gran impacto en la reducción de los síntomas.

Tratamiento cognitivo-conductual: Se le ofrece al paciente información acerca de su trastorno. Se realiza también un entrenamiento en auto-observación de pensamientos y emociones para corregir a nivel cognitivo las distorsiones que se puedan estar produciendo. A nivel conductual se enseña a la persona a exponerse a las situaciones temidas y sobre todo a no realizar ninguna conducta de evitación.

Técnicas de relajación: Gracias a estas técnicas se produce un descenso de la activación fisiológica y el estrés físico.

Tratamiento farmacológico: Los medicamentos ansiolíticos pueden suponer una gran ayuda en determinados momentos. Sin embargo por sí solos no llegan a curar el trastorno si el paciente no aprende a controlarse por sí mismo.

Lo ideal es la combinación de las diferentes técnicas y tratamientos, personalizando e individualizando el tratamiento para cada persona concreta, su situación, experiencias vitales y contexto. Por lo que muy probablemente la mejor de las opciones pase por un tratamiento que llamamos “multimodal” y multidisciplinario, donde quizá intervendrá psiquiatra y psicólogo (en función de la gravedad y limitaciones actuales), así como el contexto y la persona implicada. Los síntomas de ansiedad y nervios son tratables y gestionables si las personas aprenden las herramientas necesarias para ello, las hacen suyas y toman el control de sus propios sentimientos.


Recomendación, vídeo: ¿Qué es el estrés? ¿Qué es la ansiedad?

Síntomas de ansiedad y nervios: Variedad, Tipología y Tratamiento
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